viernes, 28 de noviembre de 2008

Hola.......

Quienes trabajamos con computadoras sabemos que, "cuando todo falla, hay que reiniciar". Lo gracioso de esto, es que miles de bytes nos muestran algo que nuestro cuerpo sabe... hace miles de años! Al final de cada día, nuestro cuerpo nos manda a dormir y allí "reinicia" nuestro sistema operativo. Dormir es rendición, es el lugar donde no luchamos más y nos entregamos.
Es confianza en que, luego de perder conciencia, nuestro sistema volverá a funcionar mucho mejor. Dormir es también renacer. Cuando dormimos profundamente, al despertar somos como bebés que ven la luz por primera vez y, algo aturdidos, nos lleva un tiempo ubicarnos en el tiempo y el espacio. Así, tenemos una oportunidad única: la de diseñar esa nueva vida que comenzamos cada mañana.
Para esto no hay que hacer nada demasiado complicado. Simplemente, en lugar de saltar de la cama y recomenzar todo nuestro ajetreo de "personas ocupadas" (haciendo hoy lo mismo que hicimos ayer...) podemos tomarnos cinco minutos, y declarar nuestras intenciones para este día. No para mañana, ni para el resto de la vida: para hoy.
Club de la Efectividad